La espirulina habla a la especie humana
en nombre de una de las primeras especies vivientes:
las algas
Durante mil millones de años hemos aportado a la atmósfera de la Tierra oxígeno suficiente para que pudieran evolucionar nuevas formas de vida.
Durante miles de millones de años hemos asistido al despliegue de las distintas formas de vida sobre el planeta y hemos participado en él. Se desplegó el paraíso y lo hallamos
bueno.
La especie humana apareció hace tan sólo un momento. Hace 150 años, los humanos empezaron a destruir los sistemas que mantienen la vida en nuestro planeta. Su insólita capacidad para alterar la biosfera, mermar la capa de ozono, calentar el planeta, deforestar los suelos, extender los desiertos y contaminar
tierras, aguas y aire nos ha llamado la atención.
El saqueo que hacen de la Tierra impide que la vida tenga la oportunidad de desplegarse con toda su variedad. Si persisten en esa actitud, es probable que también su especie perezca. Las algas sobreviviremos y, con el transcurso de los eones, volveremos a alimentar nuevos brotes de vida. Reconocemos, empero, que su destino en este planeta es único. Son la más inmadura de las especies, pero también la más interesante. La evolución futura del planeta depende de ustedes. Para sobrevivir y evolucionar, deben curar al planeta en el curso de los próximos veinte años.
Deben curarse ustedes mismos, curar la relación con su propia especie y curar el planeta. De este gran reto surgirá la más alta creatividad.
Cuando den este salto evolutivo, empezarán a suceder cosas muy interesantes en las que queremos participar con ustedes.
En esta labor de curación personal y planetaria, les ofrecemos nuestra sabiduría. Abracémonos, sean nuestros amigos y aprendan de nuestra experiencia. Redescubran la antigua sabiduría de sus antepasados
biológicos (R.H:).
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