La Espirulina ha sido un alimento ancestral tanto en Mesoamérica como en otras partes del mundo. Crecía en forma natural y en grandes cantidades en el lago de Texcoco, que podía proveer de más de 250 toneladas de producto fresco (Tecuitlatl) por día. El primer europeo que conoció la Espirulina fue Bernal Díaz del Castillo, en el gran mercado de Tlatelolco, quien refiere que tenía un sabor "...... a manera de queso". Los aztecas extraían la Espirulina y la dejaban secar un poco al sol. Después le daban forma de pequeñas tortas y la ponían nuevamente al sol, sobre hierba fresca, hasta que se secaba perfectamente y se guardaba por un año. Generalmente la comían con tortillas de maíz tostado, con salsa de chile. Los antiguos habitantes del Valle de México, lograron mantener sana a una numerosa población a través de una dieta equilibrada, basada en el maíz, que representaba un 80% de la dieta diaria (Paniagua-Michael et al., 2004), frijol, calabaza, jitomate, chile, chayote, jícama, cebolla, chía y amaranto. Estos alimentos provenían de los cultivos que crecían en tierra firme y de una gran variedad de productos como la hueva de mosco o el alga espirulina (Barros y Buenrostro, 1999) que provenían del conjunto lacustre del Valle de México. De acuerdo con la crónica de Francisco Hernández y la de Fray Toribio de Benavente, en algunos sitios del vaso del lago del Valle de México, en cierta época del año, los aztecas colectaban una especie de lodo muy fino de color azul, al cual le daban el nombre de tecuitlatl, nombre náhuatl que significa "excremento de piedra", término que probablemente se sustituyó por el de "cocolín", como se le conoce actualmente (Ortega et al., 1994), hasta que sus canoas se llenaban. Sobre la tierra o la arena de las cercanías, lo ponían a secar al sol y una vez seco le daban forma de tortas pequeñas y lo ponían sobre>hierbas frescas. El tecuitlatl tiene un sabor a queso y cierto olor a cieno; los aztecas lo comían en cantidades pequeñas con tortillas y también lo utilizaban para condimentar el maíz en lugar de la sal (Mondragón, 1984).Por su parte, López de Gomara (Sahagún, 1938) explica que los campesinos comen "…un tipo de tierra; pues con la ayuda de redes de malla muy menuda, abarren, en cierto tiempo del año, una cosa molida que se cría sobre el agua de las lagunas de Méjico, y se cuaja, que ni es yerba ni tierra, sino como cieno. Hay de ello mucho y cogen mucho, y en eras, como quien hace sal, lo vacían, y allí se cuaja y seca. Hácenlo tortas como ladrillos, y no sólo las venden en el mercado, más llévanlas también a otros fuera de la ciudad y lejos. Comen esto como nosotros el queso, y así tiene un saborcillo de sal, que con chilmoli es sabroso. Dicen que a este cebo viene tantas aves a la laguna, que muchas veces por invierno la cubren por algunas partes". Sahagún(1938) precisa que "Unas urronas que se crían sobre el agua, que se llaman tecuitlatl, son de un color azul claro; después que está bien espeso y grueso cógenlo, tiéndenlo en el suelo sobre ceniza y después hacen unas tortas de ello, y tostadas las comen". A su vez Soustelle (1985) en su obra La Vida Cotidiana de los Aztecas Antes de la Conquista Española" menciona que "los pobres y los campesinos de los bordes de la laguna recogían sobre el agua misma una sustancia flotante tecuitlatl un poco parecido al queso, y que exprimían para hacer pan". Redescubrimiento de la Espirulina en África. Desde tiempos remotos, las mujeres Kanembous cosechan la Espirulina en el lago Chad, dejándola secar en huecos hechos directamente en la arena. Hacen unas galletas llamadas "dihe" (madre de la salsa), que incorporan a la salsa con que acompañan el mijo, lo que constituye la base de su alimentación. Fué precisamente en África en donde se "redescubrió" la Espirulina, en la década de 1940, cuando un etnólogo filmaba la película Tierra sin Camino, y describió a la etnia de los Kanembous. Diez años después, una expedición belga se interesó en las galletas verdes que se vendían en el mercado, observando el buen estado físico de esa población, de individuos altos, sanos, y sobre todo, grandes corredores. Así, la Espirulina salió de nuevo a la luz.
En el México contemporáneo A partir de 1967, Sosa Texcoco, S.A., junto con otras empresas, llevó a cabo estudios y experimentos encaminados al aprovechamiento industrial de la Espirulina, y entró en contacto con el Instituto Francés del Petróleo, cuyos técnicos estudiaban el aprovechamiento del alga en África Central. En 1973, se instaló una planta piloto semi-industrial con capacidad para producir una tonelada de alga seca diariamente. Para 1978, se había proyectado ya una capacidad de cinco toneladas. Con esa producción, Sosa Texcoco, S.A., encabezaba la lista mundial en la fabricación de este producto. Sin embargo a principios de la década de los 80,Sosa Texcoco cerró por problemas políticos y laborales. CMF
sábado, 2 de mayo de 2009
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